jueves, 12 de julio de 2012
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Max und Moritz
Max y Mauricio son los protagonistas de un cuento famoso en Alemania. Son malísimos, y entre sus tropelías se cuenta la de la imagen: hacen explotar la pipa de este respetable cachimbero. Para tranquilidad de la comunidad de fumadores de pipa, al final los traviesos son convertidos en maíz y devorados por los patos. Otras versiones del cuento, sin duda más justicieras, terminan con los dos malulos cocinados en un horno (y es un cuento infantil, recomendado para 3-6 años de edad). Al final ¿qué es peor, que te metan en un horno o que te explote en la cara tu pipa preferida? Qué espanto.
domingo, 9 de octubre de 2011
Una pipa para cada personalidad
Encontré este antiguo afiche del vintage pipero, con curiosas y
coloridas descripciones de personalidades asociadas a un modelo de pipa.
Por ejemplo, según esta especie de zodíaco, el cachimbero que nació en noviembre representa al verdadero hombre del misterio, un conocedor de los secretos de la vida. ¡Por fin una pizca de sensatez sobre la Tierra! Por tanto, la pipa que debiese usar será una bulldog.
Qué duro debe ser necesitar atención y afecto como los que nacieron en julio. De todos modos, incluso hasta para ellos, pobrecitos, la pipa les ofrece un modelo que los personifica.
Qué duro debe ser necesitar atención y afecto como los que nacieron en julio. De todos modos, incluso hasta para ellos, pobrecitos, la pipa les ofrece un modelo que los personifica.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Fútbol, pipas e incienso
Un buen amigo vino a mi casa a ver el partido entre Chile y Venezuela por la Copa América. Tomamos té de rooibos y comimos animadamente de mi queque de zanahoria con nueces (me puso muy contenta que le gustara porque en un principio no lograba la simpatía de muchos). El partido, por desgracia, no avanzaba. Nos metieron un gol y mi amigo se cambió al vino tinto, acompañándolo de unas excelentes aceitunas que él mismo nos trajo. Empatamos. Buena noticia, había que brindar. Pero luego nos volvieron a meter un gol. Qué tragedia.
Fue entonces cuando dijo ‘bueno, ahora no queda más que prender la pipa’ a lo cual respondí sugiriéndole fumar en el patio. Casi afectado de ver que lo tratara como a un descarado fumador de cigarro, me dijo ‘pero ¡¿cómo?! si tú sabes que el humo de la pipa es incienso’. Así fue como terminamos fumando pipa en el living de la casa, viendo cómo el incienso subía por las escaleras y llegaba directo a mi pieza. Debo reconocer, en todo caso, que no se equivocaba. El olor del tabaco de pipa es delicioso, e indiscutidamente mejor que el pasoso incienso. Además, rápidamente calmó los ánimos y logró superar la derrota, pues ¡qué mejor que seguir el ritmo de las bocanadas al que nos obliga la pipa!
miércoles, 24 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
Isabel Brain Valenzuela
Santiago, 1978. Estudió sociología en la Universidad Católica, y obtendrá el titulo de magister en filosofía de la Universidad de Chile, probablemente cuando finalice el paro de educación. Se dedica a la sociología urbana y, salvo un par de columnas y artículos académicos, no ha incursionado en la escritura poética.
domingo, 5 de junio de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






