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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Una aspirante a cachimbera

Esta linda aspirante a cachimbera se llama Ingrid y está buscando una pipa de verdad. Apenas la consiga, tendrá su propio perfil en este blog. ¡Mucha suerte Ingrid!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La etapa de experimentación

La calidad del tabaco debe ser cuidadosamente elegida en la etapa de experimentación, que lleva ocasionalmente a las mujeres a interesarse en la pipa. Lo más aconsejable es alternar entre calidades opuestas: groseramente malas y aceptablemente buenas (algunas mezclas con aroma a chocolate o café son especialmente aptas). Con estos puntos de referencia el paladar podrá escoger su propio camino. 

viernes, 26 de marzo de 2010

miércoles, 27 de enero de 2010

otra cachimbera: Joanna


No es que la pipa le dé una sensualidad especial a las mujeres, sino que les permite mostrar aristas nuevas de la sensualidad que creíamos conocer. Joanna es un buen ejemplo de ello. Amigas: fumen pipa.

miércoles, 20 de enero de 2010

La 1ª pipa, por Consuelo


La primera pipa que tuve, una de verdad, no aquellos inventos marihuaneros, surgió en un mercado de las pulgas en la cuiquísima y hippie ciudad de Montpellier. Setecientos pesos fue más o menos el precio. Pero yo de verdad le dí importancia. Me parecía absurdo hacer aquellos cigarrillos de papel comprado y enrollado y languetiado (no
daba el bolsillo para Gitanes). Poco fino, poco sutil, poco higiénico.

Como las mujeres pipa-fumadoras son escasas, me quise convertir en una. Eso sí, hice el ridículo, ya que en esta ciudad abundaban también los rastafaris.

Hoy pienso, qué extraño, cuando en siglos pasados las mujeres más respetables fumaban pipa en público. Hasta las clases medias querían la pipa para pertenecer a altas alcurnias. Y en éso se transformó entonces mi pipa a la vista del círculos montpellerinos: fue vista como una herramienta de escaladora social. En corto, creyeron que porque andaba con pipa me creía la raja. Así es la vida, o se nos discrimina o se nos ve como escaladoras y trepadoras. El medio ganó, me olvidé de la pipa, y preferí trabajar más y comprar cigarros Benson & Hedges. Hasta que conocí a Adán, y ahora él me convida. Soy entonces una pipa-fumadora-dependiente-social. Quisiera una para mí. Ya es tiempo de retomar, digan lo que digan.

sábado, 16 de enero de 2010

Cecilia


Esta linda amiga probó y fue seducida por el humo. Ahora es una cachimbera.

martes, 17 de noviembre de 2009

pipas femeninas



En lo personal me opongo a la separación de las pipas por género. No creo que una pipa grande desentone en manos de una mujer. Sin embargo la sociedad inglesa de comienzos del siglo XX tenía otra opinión.